lunes, 15 de junio de 2015

El ya perdido Día de los Corazones en Jamilena

Recuperamos entre los textos, memorias y legado documental que nos dejó el antiguo alcalde e historiador jamilenúo D. Rafael Castellano Pérez, el siguiente escrito en el cual reflejaba cómo antaño se celebraba en Jamilena el conocido como "Día de los Corazones", una festividad religiosa que tenía lugar en el mes de junio con ocasión de la fiesta en honor a los Sagrados Corazones de Jesús y María. Dicha festividad se sigue celebrando en Jamilena, aunque poco a poco ha perdido la singularidad que antes tenía. Veamos como D. Rafael Castellano describía esta festividad de Jamilena:

EL DÍA DE LOS CORAZONES

"Fiesta muy singular en nuestro pueblo. Y era causa de la ocupación agrícola de su población. Había muchos arrendadores de tierras en la Campiña, o sea tierras calmas con sus Cortijos
Imagen del Sagrado Corazón de Jesús
en el Altar Mayor de la iglesia de Jamilena
en los términos municipales de Fuerte del Rey, Torredelcampo, Cazalilla, Higuera de Arjona, y otros. Empezaba la siega, la barcina, la faena de la era, después los barbechos para la sementera del próximo años, en fin el trajín, y la mayoría de sus trabajadores se iban a esas labores y vendrían a lo que llamaban la vestidura, que era dar una vuelta por el pueblo, mudarse y pasar uno o dos días con la familia. Había familias enteras que se iban a la Campiña, los varones a las faenas duras, las mujeres y los hijos a la espiga, o de meloneros, y hacían su vida en la choza que a tal fin se construían. Y a la vuelta para el Día de Jesús traían su pan para el año, sus ahorros, y a esperar a la aceituna en que volvían a salir, esta vez a las caserías de Jaén, Torredonjimeno, Arjona, Martos, etc., a coger aceituna a destajo, y ya hasta el Carnaval. Pero ciñéndonos a la Fiesta de los Sagrados Corazones de Jesús y María hay que decir que se sentía en el pueblo una gran devoción por estas advocaciones, como por todas, pues Jamilena es un pueblo notablemente religioso, si se quiere, a su manera, pero muy religioso. Tenía dos imágenes muy buenas, las que salían en procesión. Era la Fiesta el día 30 de junio, el día siguiente al de San Pedro y San Pablo, y si había un Domingo antes o después, pues una pequeña feria. Y todas las Fiestas con el colofón ineludible del baile en los casinos. Allí iban las mozas con sus madres, y eran muy típicos siendo amenizados por la música de un bien tocado piano. Por ello el forastero que iba en alguna fiesta se quedaba encantado, creía que allí siempre era fiesta, y la realidad, triste realidad, era, que pasados estos días el personal se marchaba a la Campiña, a las Caserías, a trabajar fuera, y el pueblo quedaba muy solo, triste y callado. ¡Ay, cuanta vivencia!. Yo también me marchaba. De estudiante, a mis estudios, ya mayor, a mi profesión. Hay tanto que contar, que se agolpan las muchas cosas buenas, y se juntan las letras de la máquina y no cuaja nada. ¡JUVENTUD QUE NO VUELVE!. Menos mal que la edad esta , que ahora llamamos tercera, es que ni mejor. En este momento que estoy casa de mi hija Pilar en Alcaudete, tengo a mi lado un precioso transistor con música de la que siempre gusta. Es la una y media de la tarde, escribo junto a una ventanilla que domina la huerta, la piscina, el paseo que lleva a la Ermita de la Fuensanta, las Sierras de Luque,  Cabra, Rute, etc., y escribiendo, este quehacer de escribir que tanto me satisface y encanta. ¡Sagrado Corazón de Jesús, gracias!.

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